CAPSULAS DE MEMORIAS

Esta obra es una cápsula inmersiva unipersonal, que consiste de un velo escrito a mano, sostenido por un sistema de luz superior en forma de semicírculo, anclado a la pared. Aquí el texto se vuelve dibujo, indicando un sinfín de ideas presentes pero ininteligibles, la caligrafía es solo su esencia, se vuelve trazo, es una unión de formas, de conceptos, de ruido; así como en el arte islámico, la infinidad de detalles denotan la presencia de lo sagrado.

 

Vela Vitae es un pequeño templo, un objeto que invita a contemplación interna y externa, para reflexionar sobre cómo vemos la vida a través de nuestras, creencias, memorias, pensamientos e historias. Es una analogía de la relación de un individuo con su entorno, pues evidencia cómo la conexión entre un ser humano y su contexto estará siempre dividida por creencias invisibles, que trae consigo el tiempo, las experiencias y las ideas.

Desde adentro de la obra, intuitivamente intentaremos reconocer el espacio exterior entre las palabras flotantes del velo. Buscaremos descifrar lo que hay detrás del mundo de las ideas, pues solo podemos ver la vida a través de nuestros sentidos parcialmente ciegos a los detalles, iluminados siempre por una luz cenital que nos recuerda nuestra conexión con la vida y la presencia en la cueva. Después de buscar en el exterior, volveremos inevitablemente a las memorias escritas, y luego de nuevo a intentar interpretar el mundo detrás del velo, en un ejercicio infinito de reconocimiento del espacio interior y exterior, mientras los espectadores al otro lado del velo vislumbran nuestra presencia, buscando descifrar el filtro que cargamos.

Es así, como en este juego de contemplaciones encontramos la divinidad entendida como la conexión al otro, por medio de nosotros mismos.